Sergio Ramos se defiende: "No venimos a estafar, sino a ayudar al Sevilla en su peor época"
El camero ha comparecido públicamente para dar su versión sobre la fallida compra del club, defendiendo la solvencia de su grupo y exigiendo una ampliación de capital de 120 millones para revertir la crisis. Ramos deja la puerta abierta a negociar: "Sentémonos, seamos flexibles".
Redacción Bombonera Insider
01 jun · 2 min de lectura

Sergio Ramos ha roto su silencio. Este lunes, el excapitán sevillista ha comparecido para ofrecer su versión sobre el frustrado intento de compra del Sevilla FC. Ante la tensión y el cruce de comunicados de los últimos días, Ramos ha querido "dar la cara", asegurando que su única intención es rescatar al "club de sus amores" de "una de sus peores épocas". "No venimos a estafar, venimos a ayudar", sentenció, subrayando el carácter sentimental y no especulativo de su propuesta.
El eje central de su argumentación fue la necesidad económica real del club. Según el defensa, la viabilidad del Sevilla no pasa por una operación superficial, sino por una intervención contundente. "El Sevilla necesita una ampliación de capital de 120 millones y no de 80", declaró Ramos. Insistió en que una cifra menor sería insuficiente para sanear las cuentas y permitir al club competir. Para acallar las dudas sobre la viabilidad de su propuesta, afirmó que la solvencia de su grupo inversor fue "probada por el Banco Santander y otro banco internacional".
A pesar de la ruptura de las conversaciones, Ramos ha lanzado un llamamiento al diálogo dirigido a los actuales paquetes accionariales. "Sentémonos. Seamos flexibles", pidió, mostrando su disposición a retomar las negociaciones. El camero destacó la urgencia de la situación, advirtiendo que "cada día que pasa perjudica mucho al futuro del Sevilla" y fijando el 30 de junio como fecha límite para que la inyección de capital sea efectiva. Además, quiso tranquilizar al sevillismo garantizando que el patrimonio, como el estadio o la ciudad deportiva, nunca estuvo sobre la mesa.
Finalmente, Ramos condicionó su proyecto al bienestar del club por encima de personalismos, afirmando que se iría "alegre si un socio hace una mejor oferta". Con esta comparecencia, la operación de compra, aunque bloqueada, no parece enterrada. La pelota vuelve al tejado de los accionistas mientras la entidad afronta unas semanas cruciales para definir su futuro institucional y deportivo. La postura es clara: con su grupo o sin él, "lo que queremos es ver un Sevilla grande y campeón".



